03.
habitar el mañana
Por Colectivo Clave
¿En qué momento dejamos de imaginar el futuro desde la ESPERANZA y comenzamos a hacerlo desde el MIEDO?
Durante gran parte del siglo XX, imaginar el futuro significaba imaginar un mundo mejor. Un lugar donde el progreso tecnológico nos permitiría superar las limitaciones del presente: los automóviles volarían, las enfermedades serían erradicadas y los robots estarían a nuestro servicio. El futuro se concebía como una promesa, un horizonte de posibilidades en el que la humanidad parecía estar destinada a vivir mejor.


Los supersónicos - Moebius Library
Sin embargo, hacia la segunda mitad del siglo XX, esta visión comenzó a transformarse. El entusiasmo por el progreso dio paso a una creciente conciencia sobre sus consecuencias. La contaminación, las amenazas nucleares, el agotamiento de los recursos y las transformaciones sociales comenzaron a ocupar un lugar cada vez más importante en nuestra imaginación colectiva.
Poco a poco, dejamos de preguntarnos cómo sería un mundo mejor y comenzamos a preguntarnos qué podría salir mal.
Blade Runner
Metrópolis



Así, el futuro dejó de representarse únicamente como un paraíso de posibilidades para convertirse también en un escenario de incertidumbre: ciudades inhabitables, recursos escasos, sociedades colapsadas y, en el peor de los casos, la extinción de la humanidad.
Hoy parece que nos resulta más sencillo imaginar el fin del mundo que imaginar uno diferente al que conocemos; uno en el que, sencillamente, las cosas puedan salir bien.
Nave para los Encuentros de Pamplona - José Miguel de Prada Poole en 1972


Yona Friedman | African Proposals


Constant Nieuwenhuys | New Babylon | 1954-1969
Walking City - Ron Herron, 1964
Porque imaginar otros futuros no significa ignorar nuestro presente, sino encontrar nuevas maneras de transformarlo.
Lo que se propone es utilizar el pensamiento utópico no como una ruta ideal a seguir, sino como una herramienta para cuestionar radicalmente nuestro presente. A través de la imaginación de futuros alternativos, buscamos identificar los puntos críticos, problemáticas y oportunidades de transformación de nuestra ciudad, con el propósito de replantear las condiciones que hoy determinan nuestra manera de habitarla.
Esta aproximación encuentra sus antecedentes en prácticas arquitectónicas como las de Superstudio, Archizoom y Cedric Price, entre muchos otros; quienes utilizaron escenarios utópicos para cuestionar las estructuras sociales, urbanas y arquitectónicas de su tiempo.


archi
No-Stop City

zoom
La ciudad sin arquitectura

Ciudad potencialmente infinita y tecnológica para poner en crisis la idea tradicional de ciudad.
Desde esta perspectiva, se busca incentivar un cambio en la manera colectiva de concebir el futuro: transitar de una visión construida desde el miedo y la incertidumbre hacia una perspectiva abierta a la esperanza y las posibilidades.
super
Continuous Monument





studio
Anti-arquitectura


utopía?
Llevó la arquitectura hasta una escala planetaria, cuestionando sus propias pretensiones de orden, control y transformación del territorio.
La utopía no representaba necesariamente un ideal por alcanzar, sino una herramienta crítica capaz de revelar las contradicciones del presente y expandir los límites de lo imaginable.
Se entiende la utopía no como una evasión de la realidad, sino como una suspensión momentánea de sus condiciones actuales; un ejercicio que nos permita tomar distancia de lo establecido, observar la ciudad desde otras perspectivas y cuestionar aquello que hemos aprendido a considerar inevitable.



archigram


Aristóteles plantea una cadena en la que el pensamiento condiciona la acción, la acción construye comportamientos, los comportamientos generan hábitos, los hábitos forman el carácter y el carácter determina nuestro destino.
Habitar el mañana propone trasladar esta secuencia al pensamiento utópico y distópico. Ambos parten de un mismo lugar: la imaginación. Sin embargo, mientras la utopía imagina posibilidades que despiertan esperanza, se convierten en práctica, generan apropiación y pueden conducir a la transformación, la distopía imagina amenazas que provocan respuestas desde el miedo, producen control, exigen adaptación y terminan normalizando aquello que alguna vez parecía imposible.
Ahí la importancia del pensamiento utópico para transformar nuestra realidad.
